El Mediador, un sastre de punta fina

Un artículo de Guillermo Alegre García, estudiante de Derecho y Administración y Dirección de Empresas en la Universidad de Extremadura.

Nos aporta una interesante reflexión sobre lo que un estudiante universitario opina sobre el trabajo del Mediador de Seguros Profesional, desde la óptica de un observador ajeno a la profesión…

Guillermo Alegre García (España)

Si ya de por sí el mundo del seguro, en los aspectos que van más allá de su definición, es tremendamente desconocido entre las masas sociales, más lo es aún la figura del Mediador de seguros.

Cuando uno trata de adentrarse en el extenso océano del mundo de la Mediación, hacen eco en su mente una serie de cuestiones a primera vista: Los agentes o corredores de seguros que llevan a cabo la mediación constituyen la pieza clave en la relación seguro-usuario al garantizar al asegurado las soluciones más ventajosas y eficaces para sus necesidades, se trata de confeccionar un traje a medida del cliente, este es el pilar de la Mediación.

Por tanto, no es exactamente como esas páginas web, que como agencias de otras disciplinas empresariales, te buscan las ofertas de hoteles, o de vuelos, para que selecciones el que más se adapta a lo que buscas, cobrando esa empresa una comisión a cambio del hotel o de la compañía aérea en cuestión. La mediación va más allá que eso. Hablamos de la prestación de un servicio integral personalizado, que gestiona absolutamente todos los detalles en función de la demanda  y necesidades concretas del cliente. La Ley confiere al Mediador de Seguros la facultad de representar a su cliente ante la compañía aseguradora, y es por ello, que se supone que le obliga a no tener ningún vínculo ni signo que suponga afección con las entidades aseguradoras. Es un asesor imparcial e independiente, de cuyos conocimientos y servicios se beneficia el asegurado. Conocimientos que no están en la mente de cualquiera, hace falta una cualificación técnica e intelectual determinada en la materia, para llegar a ser profesional.

El mediador primero debe realizar un análisis, sería el proceso lógico. Analizar las necesidades del cliente, planificar y organizar la  búsqueda y las condiciones de ese traje a media, confeccionando ese contrato de seguro que, a juicio del mediador, conviene suscribir, junto con la cobertura más idónea en cada caso.

Pero al cliente hay que darle el trabajo hecho, como un sastre le hace ese traje bien entallado sobre los hombros al cliente, tras tomar sus medidas. Es por ello que hay que velar también por la concurrencia de los requisitos que ha de reunir la póliza para su eficacia y plenitud de efectos. Deben gestionarse absolutamente todos los trámites relacionados con el seguro del cliente; facilitarle información acerca de cualquiera de las cláusulas de la póliza durante la vigencia del contrato en que ha intervenido; y, en caso de siniestro, debe prestarse igualmente la asistencia y el asesoramiento en favor del asegurado.

Cuando finaliza el asesoramiento integral al cliente por parte del Mediador, tras haber detectado sus necesidades y haber gestionado de manera exhaustiva la contratación del seguro apropiado, el traje ya está terminado, listo para ser portado por el demandante de la Mediación, el cliente en cuestión.

Por lo demás, la Mediación funciona como cualquier otra empresa. Se está en un entorno determinado, con un mercado potencial en el sector, unos competidores concretos. Hay que descubrir necesidades y hacerlas frente, nunca crearlas. Existe una Administración en la empresa que comprende la planificación, la organización, la gestión de recursos humanos, la gestión empresarial y el control de las actividades. Una Visión y una Misión adecuadas, junto con un enfoque del entorno apropiado y realista y un correcto desempeño de todas y cada una de las tareas de la Administración de la empresa determinará el buen devenir de la de la actividad de la Mediación, como empresa que es.

Cuanto más fina sea la aguja más certero se estará ante la confección del traje, pero de nada servirá si previamente no se realiza un estudio en profundidad de las necesidades del cliente, que permitirá aplicar la más mejor de sus agujas al sastre, que es para el Mediador su Administración como empresa, para dar la más finas de las puntadas, que es para el Mediador su conocimiento y métodos, y  así confeccionar ese traje, ese seguro a medida del cliente, que evoque  un trabajo perfectamente personalizado e integral.

Guillermo Alegre García, Octubre 2011

Publicado en: Uncategorized
2 comentarios sobre “El Mediador, un sastre de punta fina
  1. Federico Contreras dice:

    Me ha gustado la comparacion realizada, y realmente es asi, el seguro debe ser como un traje a la medida, que no este apretado ni flojo, en lo justo. Felicitaciones por el buen articulo.

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  2. Reflexión muy interesante… realmente es el enfoque a concientizar entre los clientes

    [Responde a este Comentario]

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